Anguissa es una profesional goleadora. Y los temores del Napoli se han disipado.
Cansado, a veces impreciso y con la habitual mitad del equipo fuera por cambios de plantilla y lesiones, el Napoli, sin De Bruyne, no se desanimó ante la solidez y humildad del Lecce, que desmentían sus dificultades fuera de casa (no habían ganado fuera de casa en cuatro partidos, incluyendo la Liga de Campeones).
El regreso a la formación 4-3-3, la misma que los llevó a ganar el Scudetto, bastó para ganar un partido flojo a pesar de que los jugadores no eran los mismos: Lucca desperdició otra oportunidad para demostrar que quienes consideraban excesivo el fichaje de 35 millones de euros estaban equivocados. Por la izquierda, Lang aún no ha replicado los goles y asistencias de su etapa en la selección neerlandesa, y le falta creatividad en el mediocampo ofensivo y potencia en el área. La primera mitad transcurrió con los líderes de la liga manteniendo la posesión, pero con solo dos ocasiones para Falcone: el portero detuvo un disparo de Olivera y Politano marcó a placer.
Los apulianos no se quedaron de brazos cruzados. Aguantaron los ataques de la Azzurri, pero nunca parecieron ceder, gracias a una buena presión alta y a la contención de Coulibaly en el mediocampo, así como a las recuperaciones de Banda para cubrir su banda izquierda. Berisha, a pesar de estar bien posicionado, desperdició una buena oportunidad para la Roma. La situación cambió tras el descanso, y dos factores influyeron: el penalti de Camarda, atajado por el especialista Milinkovic-Savic, y la entrada de algunos de los jugadores clave de Conte.
Superado el peligro, el Napoli subió el ritmo del partido. Neres dio una asistencia perfecta y el cabezazo de Anguissa sentenció la victoria tras el gol del Inter. El resultado adverso, lejos de desanimar a la afición giallorossi, infundió euforia a los Giallorossi, y los minutos finales fueron completamente del Lecce, más agresivo y ansioso, pero con menos precisión en el área del Napoli. Los líderes de la liga se mantuvieron firmes, pero hay que reconocer el mérito de Milinkovic-Savic y Anguissa, cuyas actuaciones confirmaron su ventaja.










